Um Tributo à América Latina

13ª Plenária do Comitê de Luta Contra o Neoliberalismo no Ceará - CLCN-CE - discutirá os problemas atuais da América Latina.

Marcha Estudantil por Cuba e a Revolução

Este 27 de Novembro em Cuba representa toda a luta dos Estudantes por justiça e igualdade. A Data é tributado à oito jovens estudantes mortos pelo colonianismo espanhol.

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sábado, 10 de novembro de 2012

Nuestro sueño, la paz con justicia social y soberanía

“La paz que hemos querido nosotros, por la cual hemos luchado por mucho tiempo, ha sido siempre buscando que en este país se acaben las desigualdades que son tan poderosas…”
Manuel Marulanda Vélez
 

Señoras y señores



Amigas y amigos de la paz de Colombia

Compatriotas

Hemos venido hasta este paralelo 60, hasta esta ciudad de Oslo desde el trópico remoto, desde el Macondo de la injusticia, el tercer país más desigual del mundo, con un sueño colectivo de paz, con un ramo de olivo en nuestras manos.

Venimos a esta Noruega septentrional a buscar la paz con justicia social para Colombia por medio del diálogo, donde el soberano, que es el pueblo, tendrá que ser el protagonista principal. En él reposa la fuerza irresistible de la paz. Ésta no depende de un acuerdo entre voceros de las partes contendientes. Quien debe trazar la ruta de la solución política es el pueblo y a él mismo le corresponderá establecer los mecanismos que han de refrendar sus aspiraciones.

Tal emprendimiento estratégico no puede concebirse como un proceso contra reloj. La pretendida paz exprés que algunos promocionan, por su volátil subjetividad y por sus afanes, sólo conduciría a los precipicios de la frustración. Una paz que no aborde la solución de los problemas económicos, políticos y sociales generadores del conflicto, es una veleidad y equivaldría a sembrar de quimeras el suelo de Colombia. Necesitamos edificar la convivencia sobre bases pétreas, como los inamovibles fiordos rocosos de estas tierras, para que la paz sea estable y duradera.


No somos los guerreristas que han querido pintar algunos medios de comunicación, venimos a la mesa con propuestas y proyectos para alcanzar la paz definitiva, una paz que implique una profunda desmilitarización del Estado y reformas socioeconómicas radicales que funden la democracia, la justicia y la libertad verdaderas. Venimos aquí con el acumulado de una lucha histórica por la paz, a buscar, codo a codo con nuestro pueblo, la victoria de la solución política sobre la guerra civil que destroza a Colombia. No obstante, nuestra determinación tiene la fortaleza para enfrentar a los guerreristas que creen que con el estruendo de las bombas y de los cañones pueden doblegar la voluntad de quienes mantenemos en alto las banderas del cambio y la justicia social.

No se puede encadenar este proceso a una política enfocada exclusivamente en la obtención desaforada de ganancias para unos pocos capitalistas a los que no les importa para nada la pobreza que abate al 70% de la población. Ellos sólo piensan en el incremento de su botín, no en la reducción de la miseria. Más de 30 millones de colombianos viven en la pobreza, 12 millones en la indigencia, el 50% de la población económicamente activa, agoniza entre el desempleo y el subempleo, casi 6 millones de campesinos deambulan por las calles víctimas del desplazamiento forzoso. De 114 millones de hectáreas que tiene el país, 38 están asignadas a la exploración petrolera, 11 millones a la minería, de las 750 mil hectáreas en explotación forestal se proyecta pasar a 12 millones. La ganadería extensiva ocupa 39.2 millones. El área cultivable es de 21.5 millones de hectáreas, pero solamente 4.7 millones de ellas están dedicadas a la agricultura, guarismo en decadencia porque ya el país importa 10 millones de toneladas de alimentos al año. Más de la mitad del territorio colombiano está en función de los intereses de una economía de enclave.

En nuestra visión, colocar sobre la mesa el asunto del desarrollo agrario integral como primer punto del acuerdo general remite a asumir el análisis de uno de los aspectos centrales del conflicto. El problema de la tierra es causa histórica de la confrontación de clases en Colombia. En palabras del comandante Alfonso Cano “las FARC nacimos resistiendo a la violencia oligárquica que utiliza sistemáticamente el crimen político para liquidar a la oposición democrática y revolucionaria; también como respuesta campesina y popular a la agresión latifundista y terrateniente que inundó de sangre los campos colombianos usurpando tierras de campesinos y colonos…”

Aquello que fue causa esencial del alzamiento armado y de una heroica resistencia campesina, a lo largo del tiempo se ha agudizado. La geofagia de los latifundistas acentuó la desequilibrada e injusta estructura de la tenencia de la tierra. El coeficiente GINI en el campo alcanza el 0,89. ¡Espantosa desigualdad! Los mismos datos oficiales dan cuenta de que las fincas de más de 500 hectáreas corresponden al 0.4% de los propietarios que controlan el 61.2% de la superficie agrícola. Se trata de una acumulación por desposesión, cuya más reciente referencia habla de 8 millones de hectáreas arrebatadas a sangre y fuego a través de masacres paramilitares, fosas comunes, desapariciones y desplazamiento forzoso, crímenes de lesa humanidad, acentuados durante los 8 años de gobierno de Uribe, todos ellos componentes del terrorismo de Estado en Colombia.

Para las FARC, Ejército del Pueblo, el concepto TIERRA está indisolublemente ligado al territorio; son un todo indivisible que va más allá del aspecto meramente agrario y que toca intereses estratégicos, vitales, de toda la nación. Por eso la lucha por el territorio está en el centro de las luchas que se libran hoy en Colombia. Hablar de tierra significa para nosotros hablar del territorio como una categoría que además del subsuelo y el sobresuelo entraña relaciones socio- históricas de nuestras comunidades que llevan inmerso el sentimiento de patria, que concibe la tierra como abrigo, y el sentido del buen vivir. Al respecto debiéramos interiorizar la profunda definición del Libertador Simón Bolívar sobre qué es la patria, nuestro suelo, nuestro territorio: “Primero el suelo nativo que nada -nos dice-, él ha formado con sus elementos nuestro ser; nuestra vida no es otra cosa que la esencia de nuestro propio país; allí se encuentran los testigos de nuestro nacimiento, los creadores de nuestra existencia y los que nos han dado alma por la educación; los sepulcros de nuestros padres yacen allí y nos reclaman seguridad y reposo; todo nos recuerda un deber, todo nos excita sentimientos tiernos y memorias deliciosas; allí fue el teatro de nuestra inocencia, de nuestros primeros amores, de nuestras primeras sensaciones y de cuanto nos ha formado. ¿Qué títulos más sagrados al amor y a la consagración”?


Partimos de esta visión para alertar a Colombia toda: la titulación de tierras, tal como la ha diseñado el actual gobierno, es una trampa; encarna una suerte de despojo legal a través del cual se busca que el campesino, una vez con el título de propiedad en sus manos, no tenga otra salida que la de vender o arrendar a las trasnacionales y conglomerados financieros, a los que sólo les interesa el saqueo exacerbado de los recursos minero-energéticos que están debajo del suelo. Dentro de su estrategia está la utilización del suelo para extender las explotaciones forestales y las inmensas plantaciones, no para resolver el grave problema alimentario que padece nuestro pueblo, sino para producir agro-combustibles que alimentarán automóviles. En el mejor de los casos, la gente del campo quedará con una renta miserable, pero alejada del terruño y confinada en los cinturones de miseria de las grandes ciudades. Al cabo de 20 o 30 años de contrato nadie se acordará del verdadero dueño de la tierra. Lo aseguramos sin vacilación: la bancarización de la tierra derivada de la titulación, acabará “tumbándole” la tierra al campesino. Nos están empujando a la extranjerización de la tierra y al desastre ambiental dinamizado brutalmente por la explotación minero-energética y forestal. La naturaleza como fuente de información genética no puede ser convertida en botín de las trasnacionales. Nos oponemos a la invasión de las semillas transgénicas y a la privatización y destrucción de nuestra biodiversidad y a la pretensión de hacer de nuestros campesinos pieza del engranaje de los agro-negocios y sus cadenas agroindustriales. Están en juego la soberanía y la vida misma.



En estos términos, la titulación no es más que la legalidad que pretende lavar el rostro ensangrentado del despojo que durante décadas ha venido ejecutando el terrorismo de Estado. Para una trasnacional es más presentable decir “tengo un título minero” a que se le sindique de haber financiado grupos paramilitares y desterrado a una población para hacer viable su proyecto extractivo. Dentro de esta dinámica en Colombia el régimen asesina no sólo con sus planes de guerra, con sus paramilitares y sicarios, sino también con sus políticas económicas que matan de hambre. Hoy hemos venido a desenmascarar a ese asesino metafísico que es el mercado, a denunciar la criminalidad del capital financiero, a sentar al neoliberalismo en el banquillo de los acusados, como verdugo de pueblos y fabricante de muerte.

No nos engañemos: la política agraria del régimen es retardataria y engañosa. La verdad pura y limpia, como dice el Libertador Simón Bolívar, es el mejor modo de persuadir. La mentira sólo conduce a la agudización del conflicto. El fin último de tales políticas, en detrimento de la soberanía y del bienestar común, es dar seguridad jurídica a los inversionistas, liberalizar el mercado de tierras y lanzar el territorio al campo de la especulación financiera y mercados de futuro. Independientemente de que exista o no la insurgencia armada, ésta política multiplicará los conflictos y la violencia.

Acumulación por desposesión y nueva espacialidad capitalista, eh ahí la fórmula del proyecto político-económico de las élites neoliberales haciendo chorrear sangre a la patria de la cabeza a los pies.

Es a esto a lo que nos resistimos. Las FARC no se oponen a una verdadera restitución y titulación de tierras. Por años hemos luchado, como pueblo en armas, por una reforma agraria eficaz y transparente, y es precisamente por ello que no se puede permitir que se implemente el despojo legal que el gobierno proyecta con su ley de tierras. Por medio de la violencia del Plan Colombia y el proyecto paramilitar, se preparó el territorio para el asalto de las trasnacionales. La ley general agraria y de desarrollo rural, es esencialmente un proyecto de reordenamiento territorial concebido para abrirle campo a la economía extractiva en contra de la economía campesina, en desmedro de la soberanía alimentaria y del mercado interno, al superponer el mapa minero-energético sobre el espacio agrícola. Ni siquiera se tiene en cuenta la promoción de una agroecología que permita una interacción amigable con la naturaleza.

Por otro lado, la restitución de tierras tiene que aludir a las tierras que les arrebataron violentamente a los campesinos, indígenas y afro descendientes, y no a baldíos distantes de sus sitios raizales de existencia, también codiciados hoy por las multinacionales. Pero resulta que este es un problema que tiene que ver con todo el pueblo colombiano y que de hecho está salpicando de conflictos todo el territorio. Hay una profunda inconformidad del país nacional con el hampa financiera que se está apropiando de la Orinoquía. Ahora han aparecido unos tales “nuevos llaneros” que de llaneros no tienen nada, como los magnates Sarmiento Angulo y Julio Mario Santodomingo (hijo), los terratenientes Eder del Valle del Cauca, el señor Efromovich, el ex vicepresidente Francisco Santos (gestor del paramilitar Bloque Capital), los hijos de Uribe Vélez, entre otros filibusteros, que ningún derecho tienen sobre esas tierras y que sólo quieren clavar sus garras en el petróleo, el oro, el coltán, el litio, explotar grandes proyectos agroindustriales y la biodiversidad de la altillanura. Abordar el asunto agrario es discutir con el país sobre estos problemas. Que hablen los verdaderos llaneros, esos de piel tostada por el sol de los bancos de sabana; esos que por siglos han convivido en armonía con los morichales y el vuelo de las garzas y de los alcaravanes; esos de pies descalzos que con su histórica bravura empuñaron las lanzas para darnos la libertad.

El pueblo tiene la palabra: Ahí está la patriótica resistencia de los trabajadores petroleros contra la canadiense Pacific-Rubiales en Puerto Gaitán, cuyo escenario de saqueo fue preparado con sangre por los paramilitares de Víctor Carranza. Diariamente el vampiro trasnacional se lleva más de 250 mil barriles de petróleo, mientras le succiona la sangre a más de 12 mil 500 trabajadores tercerizados que como esclavos tienen que trabajar 16 horas diarias por 21 días continuos por una semana de descanso. Su situación laboral es más atroz que la impuesta por los enclaves bananeros de los años 20.

Ahí está la resistencia de los pobladores del Quimbo, donde el gobierno pretende sacar a patadas a la gente que ha vivido allá más de un siglo, destruyendo así sus trayectorias culturales, de vida, y su entorno ambiental. ¿Vamos a dejar acaso que se hiera de muerte al río de la patria que es el Río Grande de la Magdalena, sólo para construir una represa que generará energía para la exportación y no para resolver la demanda interna de millones de colombianos que no tienen acceso a la energía eléctrica? Para el gobierno están primero las ganancias de la trasnacional EMGESA que la suerte de las familias que quedarán desarraigadas.

Ahí está la resistencia de los pobladores de Marmato (Caldas), gente humilde que siempre ha vivido de la explotación artesanal aurífera y que ahora la trasnacional MEDORO RESOURCES quiere borrar del mapa para convertir esa aldea en la mina de oro a cielo abierto más grande del continente. Recordemos aquí, que hasta la iglesia colombiana ha acompañado esa justa lucha en la que el sacerdote José Idárraga, líder del Comité Cívico Pro defensa de Marmato, fue acribillado por los esbirros de las trasnacionales.

Ahí está la formidable resistencia indígena y campesina en el Cauca en defensa de su territorio y de sus culturas ancestrales, y la de sus hermanos afrocolombianos, guardianes patrióticos de la soberanía del pueblo sobre el Pacífico y nuestras selvas.

Insisten las castas dominantes en destrozar el páramo de Santurbán, riqueza de biodiversidad y de aguas que sacian la sed de ciudades importantes como Bucaramanga y Cúcuta. Por la codicia del oro pretenden destruir la alta montaña y la pureza de las aguas del río Suratá. La dignidad de los hijos de José Antonio Galán, el comunero, ha movilizado la resistencia, unificando incluso al pueblo llano con el empresariado local, que ha comenzado a entender, que esta es una lucha de toda Colombia.

¿Cómo vamos a permitir que por complacer la voracidad por el oro de la ANGLO GOLD ASHANTI se le entregue a esta multinacional el 5% de nuestro territorio? El proyecto extractivo de esa empresa en La Colosa (Cajamarca) dejará una gran devastación ecológica y privará de agua a 4 millones de colombianos que dependen de sus fuentes hídricas.

La locomotora minera es como un demonio de destrucción socio-ambiental que si el pueblo no la detiene, en menos de una década convertirá a Colombia en un país inviable. Frenemos ya las locomotoras físicas del Cerrejón y de la Drummond que durante las 24 horas del día saquean nuestro carbón, asperjan polución al paso de sus interminables vagones, dejándonos, como dice el cantautor vallenato, Hernando Marín, sólo socavón y miseria. Frenemos a la BHP BILLITON, a XSTRATA y la ANGLO AMERICAN, que para extraer 600 millones de toneladas de carbón que yacen bajo el lecho del río Ranchería, pretenden desviar su curso, lo que disminuirá el caudal de sus aguas en un 40% generando devastación ambiental y destrucción irreparable al tejido social de los pueblos Wayúu.

Qué asustadizo se ve al gobierno para defender la soberanía frente a la trasnacional BHP BILLITON que saquea en descarada actitud de lesa patria el ferroníquel de Cerro Matoso (Córdoba), y a la que sigue colmando de gabelas en detrimento de la soberanía, el bienestar social y el medio ambiente.

Hay que poner fin a esa monstruosidad que son los contratos a 20 y 30 años que privilegian los derechos del capital en menoscabo del interés común.

Y claro, se escuchan a los portavoces del gobierno y la oligarquía proclamando el crecimiento de la economía nacional y sus exportaciones. Pero no, en Colombia no hay economía nacional. Quienes exportan el petróleo, el carbón, el ferroníquel, el oro y se benefician con ello, son las multinacionales. La prosperidad, entonces es de éstas y de los gobernantes vendidos, no del país.

Este no es un espacio para resolver los problemas particulares de los guerrilleros, sino los problemas del conjunto de la sociedad; y dado que uno de los factores que más impacta negativamente a la población es la subscripción de los Tratados de Libre Comercio, éste es un tema que tendrá que abordarse indefectiblemente. Pobre Colombia obligada a competir con las trasnacionales con una infraestructura arruinada por la corrupción y la desidia.

Entonces la paz… sí. Sinceramente queremos la paz y nos identificamos con el clamor mayoritario de la nación por encontrarle una salida dialogada al conflicto abriendo espacios para la plena participación ciudadana en los debates y decisiones.

Pero la paz no significa el silencio de los fusiles, sino que abarca la transformación de la estructura del Estado y el cambio de las formas políticas, económicas y militares. Sí, la paz no es la simple desmovilización. Decía el comandante Alfonso Cano: “Desmovilizarse es sinónimo de inercia, es entrega cobarde, es rendición y traición a la causa popular y al ideario revolucionario que cultivamos y luchamos por las transformaciones sociales, es una indignidad que lleva implícito un mensaje de desesperanza al pueblo que confía en nuestro compromiso y propuesta bolivariana”.

Necesariamente tendremos que abocar las causas generadoras del conflicto y sanear primero el cangro de la institucionalidad. Claro, desde el punto de vista estrictamente económico, para una trasnacional es más fácil saquear los recursos naturales del país sin la resistencia popular y guerrillera. Apoyados en ejercicios sencillos de matemática, podemos afirmar que la guerra es insostenible para el Estado, por las siguientes consideraciones:

El gasto militar en Colombia es de los más altos del mundo en proporción a su Producto Interno Bruto. Este alcanza el 6.4% cuando hace 20 años estaba por el orden del 2.4%; es decir, se ha triplicado, y eso es relevante. El gasto militar actualmente oscila entre 23 y 27 billones de pesos al año, descontando que Colombia es el tercer receptor de “ayuda” militar estadounidense en el mundo y que por cuenta del Plan Colombia recibe una financiación equivalente a 700 millones de dólares al año.

En Colombia hay un régimen jurídico que se acompaña con la protección militar de las inversiones. De unos 330.000 efectivos de las Fuerzas Militares, 90 mil soldados son utilizados para cuidar la infraestructura y las ganancias de las multinacionales. El enorme gasto que esto representa, aunado al costo de la tecnología empleada, pone en evidencia los límites de la sostenibilidad de la guerra.

Nosotros hacemos un llamado sincero a los soldados de Colombia, a los oficiales y sub oficiales, a los altos mandos que aun sientan en su pecho el latir de la patria, a recobrar el decoro y la herencia del ideario bolivariano, que reclama a los militares emplear su espada en defensa de la soberanía y las garantías sociales. Qué bueno sería protagonizar el surgimiento de unas nuevas Fuerzas Armadas. No más sumisión a Washington, no más subordinación al Comando Sur y no más complacencia con la expansión de bases militares extranjeras en nuestro territorio.

Esa es la hoguera que arde en nuestro corazón; por eso no pueden ser más que un agravio los llamados instrumentos jurídicos de justicia transicional que apuntan a convertir a las víctimas en victimarios. Que se tenga presente, que el alzamiento armado contra la opresión es un derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo, que ha sido consagrado en el preámbulo de la declaración de los derechos humanos aprobada por la ONU en 1948, y que además es un derecho consignado en muchas constituciones de las naciones del mundo. No somos causa sino respuesta a la violencia del Estado, que es quien debe someterse a un marco jurídico para que responda por sus atrocidades y crímenes de lesa humanidad como los 300 mil muertos de la denominada época de la violencia en los años 50, que responda por los 5 mil militantes y dirigentes de la Unión Patriótica asesinados, por el paramilitarismo como estrategia contrainsurgente del Estado, por el desplazamiento de cerca de 6 millones de campesinos, por los más de 50 mil casos de desaparición forzada, por las masacres y los falsos positivos, por las torturas, por los abusos de poder que significan las detenciones masivas, por la dramática crisis social y humanitaria; en síntesis que responda por el terrorismo de Estado. Quien debe confesar la verdad y reparar a las víctimas son sus victimarios atrincherados en la espuria institucionalidad.

Somos una fuerza beligerante, una organización política revolucionaria con un proyecto de país esbozado en la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia, y nos anima la convicción de que nuestro puerto es la paz, pero no la paz de los vencidos, sino la paz con justicia social.

La insurgencia armada motivada en una lucha justa no podrá ser derrotada con bombarderos ni tecnologías, ni planes por muy sonoros y variados que sean sus denominaciones. La guerra de guerrillas móviles es una táctica invencible. Se equivocan aquellos que embriagados de triunfalismo hablan del fin del fin de la guerrilla, de puntos de inflexión y de derrotas estratégicas, y confunden nuestra disposición al diálogo por la paz con una inexistente manifestación de debilidad. Nos han golpeado y hemos golpeado, sí. Pero con el romancero español podemos decir: “por fortuna os vanagloriáis porque vuestras armas están bruñidas; en cambio mirad las mías, qué amelladas están, porque hieren y han sido heridas”. Así son los avatares de la guerra. El Plan Patriota del Comando Sur de los Estados Unidos ha sido derrotado y la confrontación bélica se extiende hoy con intensidad por todo el territorio nacional. No obstante en nosotros palpita un sentimiento de paz fundado en el convencimiento de que la victoria siempre estará en manos de la voluntad y la movilización de nuestro pueblo. “Este es un mensaje de decisión, decía hace poco Alfonso Cano: aquí en las FARC nadie está amilanado, ¡estamos absolutamente llenos de moral, de moral de combate!”.

Presidente Santos, fundemos la paz tomando como base los anhelos de la nación.

Convocamos a todos los sectores sociales del país, al Ejército de Liberación Nacional, ELN, a los Directorios de los partidos políticos, a Colombianas y Colombianos por la Paz, organización que liderada por Piedad Córdoba trabajó denodadamente por abrir esta senda, a la Conferencia Episcopal y a las iglesias, a la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), a la Coordinadora de Movimientos Sociales de Colombia (COMOSOCOL), a los promotores del Encuentro por la Paz de Barranca, a los indígenas, a los afro-descendientes, a los campesinos, a las organizaciones de desplazados, a la ACVC, a la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC), a las centrales obreras, a las mujeres, al movimiento juvenil colombiano, a la población LGTBI, a los académicos, a los artistas y cultores, a los comunicadores alternativos, al pueblo en general, a los migrados y exiliados, a la Marcha Patriótica, al Polo Democrático, al Congreso de los Pueblos, al Partido Comunista, al MOIR, a la Minga Indígena, a los amantes de la paz en el mundo, para que llenen de esperanza este intento de solución diplomática del conflicto.


Simón Trinidad ya manifestó desde la cárcel imperial de Florence (Colorado), donde está condenado injustamente a 60 años de presidio, su total disposición para participar en los diálogos por la paz de Colombia. En un acto de sensatez la Fiscalía colombiana ha dicho que él tiene todo el derecho a hacer parte de la delegación de las FARC en la mesa de conversaciones y el Consejo Superior de la Judicatura ofreció la tecnología y la logística para que eso sea posible. El gobierno de los Estados Unidos haría un gran aporte a la reconciliación de la familia colombiana, facilitando la participación de Simón, de cuerpo presente en esta mesa.

Finalmente queremos expresar nuestra eterna gratitud a los gobiernos y pueblos de Noruega, Cuba, Venezuela y Chile, que desplegaron sus esfuerzos mancomunados desde Escandinavia, desde el Caribe, desde la cuna de Simón Bolívar y desde el indómito Arauco de Neruda y Allende, para que el mundo pueda contemplar el prodigio de la nueva aurora boreal de la paz. También resaltamos la contribución del CICR como garante del traslado de voceros de las FARC desde agrestes regiones colombianas bajo el fuego.

Rendimos homenaje a nuestros caídos, a nuestros prisioneros de guerra, a nuestros lisiados, a la abnegación de las Milicias Bolivarianas, al Partido Comunista Clandestino y al Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, y junto a ellos al pueblo fiel que nutre y acompaña nuestra lucha.

Sin aún comenzar la discusión, no coloquemos como espada de Damocles, a pender amenazas sobre la existencia de esta mesa. Sometamos las razones de cada una de las partes contendientes al veredicto de la nación, a la veeduría ciudadana. No permitamos que los manipuladores de opinión, desvíen el rumbo de esta causa necesaria que es la reconciliación y la paz de los colombianos en condiciones de justicia y dignidad. La gran prensa no puede seguir actuando como juez inicuo frente al conflicto, porque como decía Cicerón, “un juez inicuo es peor que un verdugo”. De los esfuerzos de todos y de la solidaridad del mundo, depende el destino de Colombia. Que la oración por la paz de Jorge Eliécer Gaitán ilumine nuestro camino:“Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres del pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!”.

Damos la bienvenida a este nuevo emprendimiento por la paz con justicia social. Todos, por la solución incruenta del conflicto colombiano.

¡Viva Colombia, Viva Manuel Marulanda Vélez, Viva la paz!

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC- EP
Octubre 19, 2012

47 Años de Batallas por la Paz de Colombia

Colombianas y colombianos, hermanas y hermanos de Latinoamérica: en este mes de mayo se cumplen 48 años de barbarie impuesta a nuestra patria, 48 aciagos años de muerte aleve, de persecución implacable, de encarcelamientos injustos, de negación de derechos fundamentales a los ciudadanos, de despojo de tierras y viviendas, de destierros y desplazamientos, de enriquecimientos inmorales y de empobrecimiento violento, tan violento como la pobreza misma, causados por los distintos gobiernos que han ejercido el poder para la opulenta minoría.

47 años de violencia partiendo desde el día que el bipartidismo liberal-conservador personificado en el excluyente, corrupto e infame pacto de alternación presidencial del Frente Nacional, en el gobierno de Guillermo León Valencia tomó la decisión de enrumbar el curso histórico de la patria por los despeñaderos de la barbarie, lanzando la más grande ofensiva militar que hasta el momento se conociera en Latinoamérica, con más de 16.000 efectivos de la fuerza armada gubernamental y orientada desde la Casa Blanca, en su estrategia para el control geopolítico del continente y contener los vientos de dignidad e independencia que soplaban desde la revolución cubana, articulado en el Plan LASO (Latin American Security Operation)para aniquilar al campesinadode Marquetalia.

Es que la violencia y el arrodillamiento ante el amo yanqui, ha sido por excelencia la conducta política de las clases gobernantes en Colombia.

Hay verdades que incomodan a las clases que detentan el poder y a sus portavoces, como la de que, la violencia es la característica principal de su conducta política, y por eso lanzan a escena todo su tinglado mediático para hacer de sus trampas y mentiras “verdades oficiales”, como la justificación para la agresión a las comunidades agrarias en Marquetalia, bajo el estigma de “repúblicas independientes”, cuandoel corifeo de la sinrazón, en el congreso de la república, encabezado por el senador ultraconservador Álvaro Gómez Hurtado azuzó el terror para desplazar a sangre y fuego la resistencia en Marquetalia, por encima del clamor nacional de paz que los acompañó, y obligándolos a proferir la resistencia de las FARC-EP que crece imbatible acompañada de amor, esperanzas, iniciativas y críticas de los colombianos.

Desde Marquetalia hasta hoy, las FARC-EP jamás hemos renunciado a la solución política del conflicto social y armado, que la oligarquía colombiana profundiza en cada ciclo de gobierno, porque la búsqueda de la paz con justicia social es parte de nuestra génesis y razón de lucha, además de la certeza de que es con la participación del pueblo volcado en acciones e iniciativas como la construiremos.

Es con el pueblo empujando por la distribución justa de la tierra, por el establecimiento de efectivas políticas de salud que prioricen en el hombre y en la mujer y, no en las cuentas bancarias de los emporios económicos de la corrupción que la comercializan; por alcanzar estrategias sociales que prioricen en vivienda digna en campos y ciudades, educación para todos, democracia plena para la convivencia nacional y el ejercicio pleno e integral de los derechos humanos; por reducción del gasto militar y el redireccionamiento de la política de defensa.

Es la movilización de todos los sectores de la sociedad colombina quien impondrá la salida política del conflicto, iniciando con el acuerdo humanitario que libere a todos los presos políticos que se encuentran en las cárceles del régimen y a los prisioneros de guerra en poder de la insurgencia.

Cuando el gobierno ordenó el ataque a Marquetalia, los campesinos agredidos elevaron su voz por salidas de paz y bienestar, pero la ambición bipartidista del Frente Nacional desató el desangre que nos azota. Y todas las amenazas cayeron contra las fuerzas de resistencia encabezadas por los legendarios comandantes Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Isaías Pardo, Hernando Gonzales Acosta, Jóselo Lozada, Ciro Trujillo, Miguel Pascuas, Fernando Bustos, Jaime Guaracas, Miriam Narváezy los 46 integrantes de la pléyade fecunda de la gesta Marquetaliana y de la insurgencia que hoy representamos las FARC-EP.

Y prometieron su aniquilamiento físico y con ello el fin de la resistencia en pocas semanas. Desde entonces las amenazas y el “fue dado de baja”, el “va gravemente herido”, el “le estamos respirando en la nuca”, “en cinco meses los derrotamos”,el “necesito otros cuatro años para derrotarlos”, o el “este es el fin del fin” ha sido el argumento para justificar el exponencial gasto militar, que ha disparado la fuerza pública armada a más de 500 mil efectivos, y que consumirá la quinta parte del presupuesto nacional del año entrante. Y, que además, recepcionó cerca de los casi $10.000 millones de dólares de ayuda norteamericana del fracasado Plan Colombia, ratificando lo falaz de la publicitada tesis gubernamental del “pos-conflicto”, pero profundizando las desigualdades que hoy deja a más de 30 millones de pobres.

En este casi medio siglo de confrontación armada, hemos puesto todas nuestras energías por la solución política del conflicto, pero los sectores del poder, que se crecen de privilegios en la guerra, han disparado sus arsenales para que ello no sea posible. Los acuerdos de la Uribe, firmados hace 27 años y que fueron esperanza de paz y prosperidad para la nación, fueron ahogados en sangre con el asesinato de más de cinco mil integrantes de la UP, el mayor genocidio contra un partido de oposición esperanzado de paz.

En Caracas y Tlaxcala pusimos todo nuestro entusiasmo por retomar los caminos de la solución política, pero el guerrerismo de la clase dirigente, ostentado en la guerra integral del gobierno neoliberal de Cesar Gaviria, le apostó al juego de la derrota militar de la guerrilla,y en lo económico a la llamada apertura, que dejó en la quiebra a cientos de medianas y pequeñas empresas elevando los niveles de pobreza.

A los diálogos del Caguán llegamos con los equipos espigados con las esperanzas de reconciliación del pueblo, pero la estrategia de la clase dirigente, orientada desde Washington, no era de paz, era ganar tiempo para recomponer las estructuras de su fuerza armada golpeada duramente por el accionar de las FARC-EP y desarrollar los planes de guerra contenidos en el fracasado Plan Colombia y poner el territorio a disposición de las fuerzas de ocupación yanquis y cabeza de playa para la agresión contra los pueblos hermanos de América Latina que construyen soberanía y democracia.

La violencia nunca ha sido nuestra razón de ser, la violencia nos la impusieron y es la característica principal de un régimen decadente que medra en ella. Que asesina a los opositores para monopolizar el poder político y crecer las chequeras de la corrupción o alcanzar reconocimiento dentro de la estratificación de la muerte que estableció el ministerio de la defensa, para recompensar los crímenes de Estado y que para eludir su responsabilidad, eufemísticamente los han denominado “falsos positivos”.

Violencia que ha desplazado a más de 5 millones de compatriotas y desaparecido a más de 19 mil colombianos, solamente en los 8 años de gobierno de Uribe Vélez, para enriquecimiento de industriales, agroindustriales, ganaderos, narco-terratenientes y militares.

Nuestra razón de ser es la paz de la vivienda digna, la del desarrollo humano equilibrado, la de la educación gratuita en todos los niveles, la de la salud preventiva para toda la nación, la de la reforma agraria integral que beneficie a las comunidades campesinas, indígenas y afro descendientes,la del salario justo y del empleo garantizado,la de la protección integral del medio ambiente, la de las garantías políticas para el debate y la participación en los órganos del poder político, la garante del ejercicio pleno de los derechos humanos integrales, la del respeto y garantías a las comunidades LGTV, la del reconocimiento pleno a los derechos de género, la del reconocimiento al aborto como parte sustancial de una sociedad que debe crecer en derechos y la del derecho a la protesta y a la movilización social.

Y por esta paz nos la hemos jugado toda, hasta la vida misma, como lo han refrendado con generosidadcientos de combatientes, entre quienes destacamos, con compromiso indeclinable, a los inolvidables comandantes guerrilleros Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Efraín Guzmán, Raúl Reyes, Iván Ríos, Jorge Briceño, Mariana Páez y a todos nuestros héroes farianos.

Compatriotas, la paz es un derecho que tenemos que hacer realidad en esta patria inundada de vejámenes.

La barbarie no puede seguir siendo parte de nuestro destino durante otros 47 años más, y menos ahora que con la movilización podemos imponernos un futuro cierto y civilizado, ahora que el terror y el miedo acrecentado por el modelo de Estado mafioso que implantó Uribe Vélez se devela de la corrupción que ocultó la exaltada “seguridad democrática” donde la parapolítica, la Yidis-política, los “falsos positivos”, los encarcelamientos masivos, las fosas comunes en todo el país, el robo de recursos destinados al campo mediante el programa “Agro-ingreso seguro” para enriquecimiento de los aliados clientelares del régimen, las zonas francas para beneficio del bolsillo familiar del ex presidente, los seguimientos ilegales del DAS, la extradición de sus aliados narco-paramilitares para asegurarse impunidad, las mansiones dentro de guarniciones militares para albergar a oficiales de las fuerzas armadas condenados por crímenes de guerra y de Estado no amedranta ya a nuestro pueblo, como este lo ha expresado ya en sus reiteradas manifestaciones.

Movilizaciones que vienen creciendo desde el año pasado, y crecerán, como el clamor de justicia social que reclama la nación, contra el continuismos del Uribismo que representa la “Unidad Nacional”del presidente Juan Manuel Santos, su neoliberalismo que propende un modelo de enclave garantista para las multinacionales minero-energéticas que profundizará la crisis humanitaria que afecta al país y la medioambiental que azota inclemente a la nación en cada cambio de estación, de recorte y represión a las libertadespúblicas, de profundización del conflicto social y armado justificado en una concepción de seguridad nacional impuesta desde Washington y que fundamenta todas las modalidades de crímenes de Estado que se aplican en Colombia, de impunidad a la corrupción que campea en todos los estamentos del Estado como los carteles de la salud que estableció la ley 100. Pero será la movilización y la unidad de todos, de todas las organizaciones y expresiones de lucha como será posible alcanzar la reconciliación y la reconstrucción de la nación, y nuestros esfuerzos, y los de todas y todos los combatientes farianos, se ponen a disposición de esta patriótica empresa.

A estos 47 años de barbarie oligárquica, tenemos que imponer la salida civilizada al conflicto con el incontenible poder de la movilización. Invitamos a todas las colombianas y colombianos, y a sus organizaciones para que visibilicemos todas las esperanzas de paz con justicia social que palpitan en el corazón de la patria, con actividades culturales, exposiciones de arte, de música, danza y poesía; en encuentros deportivos, caminatas ecológicas, encuentros literarios, grupos de estudio, foros, conversatorios, encuentros, talleres, movilizaciones y marchas, para que la antorcha de la paz se encienda desde ya, e ilumine las añosas esperanzas que nos han querido cercenar. Y saludamos a todas nuestras hermanas y hermanos de Latinoamérica que han venido acompañando al pueblo colombiano en este empeño.

Convocamos a todo el pueblo a la acción y a la movilización, para enrumbar a la nación por el camino de la solución política y dialogada, imponiendo reglas fiscales cuyo propósito consista en beneficiar a los más desprotegidos, con gravámenes más altos para los que mayores ganancias adquieran. A establecer una política de salud pública que haga énfasis en la colombiana y el colombiano común, y no en los bolsillos de los pulpos financieros y de los carteles mafiosos que de ella se benefician como lo evidencia el atraco de Saludcop producto de un modelo diseñado exclusivamente para beneficio económico de los empresarios.

Por una política educativa que redima y eleve los niveles de investigación científica de la nación y no la chequera de los monopolios privados de la enseñanza. A establecer una ley de víctimas, restitución de tierras, en beneficio de los sin tierra, de los despojados y de las víctimas, para que la impunidad y repetición de los crímenes de Estado no siga siendo la regla, y que avance hacia una profunda y verdadera reforma agraria y no la pretendida política del presidente Santos de entregar baldíos a los sin tierra y las tierras fértiles a los empresarios agroindustriales y terratenientes.

A que se protejan los recursos naturales de la explotación de las multinacionales que desplaza a la minería artesanal y a la pequeña minería y deteriora el medio ambiente. A derrotar el continuismo de la llamada “seguridad democrática”, ahora denominada “unidad nacional” y que persiste en la militarización de la nación y en la criminalización de la protesta social, de sus organizaciones y dirigentes. A imponer una reforma al infame régimen de pensiones y a las lesivas normas laborales que exprimen al trabajador y holgan a los patronos.

En estos 47 años de batallas por la paz de Colombia desde la resistencia armada, nos ratificamos en el empeño de la reconstrucción y reconciliación de la Colombia bolivariana, la patria grande y el socialismo, iluminados por el pensamiento unitario del libertador Simón Bolívar. Porque la unidad y la paz si son posible.
 

Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, mayo 27, 2011

sexta-feira, 9 de novembro de 2012

Sempiterno héroe de la Patria Grande

Hoy te has multiplicado por miles, te has encarnado en hombres y mujeres valientes y conscientes que con amor y rebeldía continúan con la lucha revolucionaria que tú, querido Comandante, llevaste adelante con el objetivo de concretar el sueño del Libertador Simón Bolívar y del camarada Manuel Marulanda Vélez.
Querido Comandante Jorge Briceño:
Es un gusto dirigirme a ti en este día.

No pude conocerte y darte un fuerte abrazo. Tampoco pude escucharte personalmente y verte en tu actividad diaria para nutrirme de tus enseñanzas. Pero no importa. Tú eres mi hermano, el que, como decía Julio Cortázar del Che, estaba despierto mientras yo dormía, mi hermano mostrándome detrás de la noche su estrella elegida.

Hoy tengo alegría al saber que al cumplirse dos años de tu desaparición física el 22 de septiembre de 2010, producto de un criminal bombardeo a tu campamento, sigues combatiendo por la Patria Nueva en las montañas, en los campos y en las ciudades hermosas de Colombia. Alexandra, la guerrillera holandesa de las FARC-EP, así lo atestigua.

Sí. Sigues combatiendo porque al igual que el Che, como lo escribió Nicolás Guillén, no porque hayas caído tu luz es menos alta. No por callado eres silencio. Y no porque te quemen, porque te disimulen bajo tierra, porque te escondan en cementerios, bosques, páramos, van a impedir que te encontremos, Jorge Briceño, Comandante, amigo.

Los poderosos nos quieren ver tristes, cabizbajos, abatidos. No entienden que las y los revolucionarios se crecen ante las adversidades.

Hoy te has multiplicado por miles, te has encarnado en hombres y mujeres valientes y conscientes que con amor y rebeldía continúan con la lucha revolucionaria que tú, querido Comandante, llevaste adelante con el objetivo de concretar el sueño del Libertador Simón Bolívar y del camarada Manuel Marulanda Vélez.

Dice con afecto el Comandante Jesús Santrich que “para un hombre que tuvo el valor de morir sin doblegarse, en una muerte que no es quietud y polvo sino simiente vegetal de los sueños justicieros; para un jaguar de azul celeste y verdor de fronda en el invierno; austero en todo menos en coraje y entrega por su pueblo, es decoroso partir entre la pólvora, como entre la pólvora se ha ido sólo para quedarse en la voz de las horas que derrama el tiempo.”

Da alegría querido hermano saber que, una vez más, los enemigos del pueblo colombiano se equivocaron al creer que con tu asesinato, los combatientes farianos se iban a desmoralizar y a salir en desbandada.

La satisfacción me invade al ver a nuestro compañero de lucha, Mauricio Jaramillo, “El Médico”, ser parte de la delegación fariana que, con honestidad revolucionaria, hoy se sienta en la mesa de diálogo con el gobierno de Santos, a conversar, de igual a igual, para buscar que se concreten acuerdos positivos para la mayoría del pueblo colombiano, que posibiliten la paz con justicia social en Colombia.

Hoy te recuerdo con mucha alegría por ese ejemplo que diste siempre al conjugar la responsabilidad, la seriedad, la honestidad en el trabajo revolucionario, con el júbilo y la felicidad de luchar por sociedad socialista en Colombia.

La oligarquía colombiana con sus fuerzas represivas, falsimedia y el imperialismo, festejaron morbosamente tu muerte cuando convirtieron La Macarena, en el departamento del Meta, en Sodoma y Gomorra.

La industria mediática de la mentira, a través de sus mediocres periodistas, pretendieron manchar tu nombre, tu imagen.

¡Qué infames!

Pero ante todo, que equivocados estuvieron al pensar que sus mentiras calarían en la mente de los desposeídos, de la gente del campo y de las ciudades que lucha diariamente contra el sistema injusto y explotador que mantiene en la pobreza a más de 30 millones de personas en Colombia, de las cuales 12 millones son indigentes.

Frente a tanta escoria, tu imagen se agiganta como símbolo de la rebeldía social de los pueblos. Eres otro de los héroes de la Colombia insurgente de Bolívar y de la América Latina revolucionaria de Fidel.

Tú fuiste un hombre duro, aprisionado por una gran ternura, un guerrero enamorado del fulgurante amor de los héroes por la libertad y la justicia, como dijo el Comandante Iván Márquez.

Tú, maestro de la estrategia, hermano combatiente, camarada de ideas, Comandante querido por la insurgencia fariana, inquebrantable en la lucha, solidario hasta en el momento de tu muerte, por tu valentía, tu modestia, tu sinceridad, tu esfuerzo constante por conseguir la libertad de Colombia, no eres ya solo igual al Che, sino que lo superaste, como bien lo dijera Iván Márquez.

Y eso, hermano, es precisamente lo que el Guerrillero Heroico buscó: formar hombres y mujeres con principios y valores éticos opuestos al egoísmo e individualismo característicos de la sociedad capitalista. Hombres y mujeres que no se sientan satisfechos con la concreción de las cosas que son posibles hacerlas, sino que, como Bolívar nos enseñó, luchen por la concreción de las cosas que para otros son imposibles de lograrlas.

Tu praxis consecuente te ha convertido en un nuevo arquetipo de revolucionario que la juventud de hoy y del futuro inmediato debe tomar como ejemplo para que, con dedicación profunda por la causa de los pueblos, puedan formar hombres y mujeres todavía mejores que ustedes.

Así, como diría Carlos Puebla, hemos aprendido a quererte, desde la histórica altura, donde el sol de tu bravura, le puso un cerco a la muerte.

Con Nicolás Guillén y con Carlos Puebla, insignes exponentes de la cultura latinoamericana, te decimos, desde el hondón americano: ¡Salud Jorge Briceño! Espéranos. Partiremos contigo. Queremos morir para vivir como tú has muerto, para vivir como tú vives.

Con firmeza revolucionaria gritamos a los cuatro vientos, hermano, amigo:

Seguiremos adelante, como junto a ti seguimos. Y con las FARC-EP te decimos: Hasta siempre comandante.

¡Hemos jurado vencer y venceremos!

Patria Grande, 20 de septiembre de 2012

El Mono Jojoy, capaz de hacer temblar el imperio

Porque lo preparaba todo de manera minuciosa. Pensando en grande, en propinar al Ejército golpes fuera de serie. Cada una de las compañías móviles que se movía a su lado tenía una misión precisa, un flanco, un armamento, una tarea de combate.


En el afán porque los guerrilleros se alimentaran bien, El Mono no escatimaba esfuerzos. Durante la vigencia de la zona de despeje del anterior proceso de paz, en los campamentos ubicados de camino al casco urbano de La Macarena, tenía organizados criaderos de peces, fundamentalmente cachamas, con el propósito de enriquecer el menú de las comidas consumidas por los miles de guerrilleros distribuidos en la zona. Su ingenio no desaprovechaba esa empresa, para transmitir además la idea de que las FARC éramos capaces de alcanzar grandes cosas.

En ocasiones, unidades guerrilleras pescaban enormes especímenes de cachamas en el río Guayabero, las cuales le llevaban vivas con evidente alegría. El Mono las hacía echar en los pozos destinados a criaderos, con el aparente fin de que crecieran y engordaran aún más. Si una personalidad nacional o extranjera, en el desarrollo de los contactos derivados de los diálogos del Caguán, era invitada a ingresar en alguno de esos campamentos, el Camarada disponía que de manera naturalles exhibieran esas cachamas como si fueran producto de la cría.

Después se reía divertido de las expresiones de asombro y felicitación expresadas por los sorprendidos visitantes, que no terminaban de creer lo que veían sus ojos. Por encima de la inocente broma, era fácil comprender que aquellas cachamas giganteseran en realidad un reto para él, y que ya tenía fija en su mente la idea de producirlas de igual tamaño en los pozos guerrilleros. En él todo era así.Pollos y gallinas crecían por millares en galpones bien organizados, para que tampoco faltaran la carne de ave y los huevos.Hasta mandaba vender los sobrantes.

Desafortunadamente, el transporte en camionetas de estaca desde centenares de kilómetros por polvorientas carreteras destapadas, producía el efecto de desprender las yemas de los huevos, por lo que el negocio no prosperó. Pero sí creció hasta el hastío el consumo generoso de tortillas y huevos revueltos en los campamentos. Pese a ello, no había uno en el que El Mono no tuviera dispuesta un área para el levante de marranos, que se sacrificaban al completar ocho o diez arrobas, añadiendo también esta carne a la del ganado vacuno que crecía en las sabanas anexas.

Enel campamento que se llamó Piscinas por su gigantesca represa,llegaron a concentrarse hasta tres mil guerrilleros. Como muchos otros, se trataba de una completa instalación en la que nunca faltaba el agua, la luz, el alojamiento, los transportes, la economía, la logística de armas, comunicaciones, salud, educación, propaganda y la buena alimentación. El Mono organizaba y materializaba aquello mediante una planificación rigurosa y bajo un orden impresionante, sin que transcurriera mucho tiempo entre la concepción de la idea y su realización práctica.

Y lo hacía al tiempo con un tren de actividades diarias que no le dejaba un minuto libre. Se lo veía levantarse varias veces en la noche a atender correos y personal que llegaba de fuera, para volverse a acostar sin molestarse porque más tarde apareciera algún otro mensajero. Y sin embargo, a las dos y media de la mañana ya estaba de pie, cuidadosamente afeitado y bañado, dedicado a estudiar al menos una hora diaria, antes de que llegaran los mandos de cincuenta o más unidades cercanas a la infaltable reunión general de todos los días.

Cuando a eso de las cinco y media, atendidas todas las novedades y problemas de las distintas unidades, los mandos comenzaban a dispersarse, procedía a celebrar rápidas y ejecutivas reuniones con algunos de ellos a objeto de despachar asuntos puntuales. Inmediatamente salía a desayunar y alistarse para recibir el parte general en formación, asunto que siempre consideró de importancia cardinal, y momento que aprovechaba para informar de asuntos importantes o emitir órdenes generales relacionadas con el orden del día y los trabajos.

Eso cuando no era que las camionetas encendidas y calentando motores lo esperaban al terminar la reunión, para embarcarse con sus escoltas en ellas y salir a velocidad impresionante por las interminables carreteras de las sabanas del Yarí, a atender asuntos relacionadas con puentes y vías en construcción, conferencias o maniobras en uno u otro curso de comandantes, artillería, salud, fuerzas especiales, organización política u otra materia, entrevistas acordadas con Manuel Marulanda Vélez, otro miembro del Secretariado o algún personaje importante.

Antes de la hora del almuerzo ya estaba de regreso de nuevo a su sede, sin importar que hubiera tenido que trasladarse cien kilómetros de allí en cumplimiento de sus tareas. No era sino bajarse de los carros y ya estaba asumiendo otras labores, como reuniones para acordar planes de acciones militares o celebrar balances de las ya realizadas. En medio de ellas, o una vez terminadas, sacaba tiempo para recorrer a pie su campamento y verificar el adelanto de todos los trabajos, así como sostener conversaciones informales y fraternas con sus subordinados.

En ellas se enteraba de la mínima novedad que ocurría,al tiempo que celebraba con ruidosas carcajadas aquellas que le producían gracia.Esos rápidos acercamientos, en los que salía a flote un singularafecto y comprensión hacia sus tropas, le ganaban el cariño y la admiración de ellas. Sin que fuera a modificarse un ápice su exigencia disciplinaria, su rigor para imponer las sanciones reglamentarias en los mecanismos indicados. Se molestaba de veras al enterarse de conductas o procedimientos abusivos o indignos de la condición revolucionaria de algún combatiente.

La tarde se le iba también en uno y otro trabajo. Hasta sus almuerzos se convertían en reuniones ejecutivas. Solía convidar a aquellos con los que tenía alguna cuestión pendiente, que a su juicio podía solucionarse de modo rápido en el intercambio de opiniones de la merienda. Si en la mañana, por obra de sus compromisos de trabajo, no había podido reunirse con los integrantes de las unidades de su guardia, no dejaba de sacar un espacio en la tarde, o en la hora cultural de la primera parte de la noche, para dictarles alguna conferencia o estudiar un material con ellos.

Pese a las enormes diferencias en las circunstancias, terminada la zona de despeje y lanzadas contra las FARC todas las iras de los planes Colombia y Patriota, el Mono nunca se apartó demasiado de su esquema de trabajo diario. Ni siquiera en las largas y duras marchas que implicaban los desplazamientos de la guerra. Tras caminar durante 7 u 8jornadasabriéndose paso en la selva, ordenaba detenerse en un lugar para descansar por dos o tres días. Entonces, en a lo sumo tres horas, eran levantadas bajo su orientación verdaderas ciudadelas guerrilleras.

Y por esos cortos días volvía a vivirse la vida de un campamento estable. Con la diferencia de que se incrementaban mucho más las seguridades. Varias avanzadas y exploraciones permanentes se encargaban sin excepción de esperar o descubrir al enemigo. Y no había sonido, trillo o movimiento extraño registrado por algún combatiente, del que no estuviera pendiente El Mono, presto en todo momento a suministrar el más contundente recibimiento a la patrulla del Ejército que se atreviera a penetrar hasta sus lugares de estación.

Porque lo preparaba todo de manera minuciosa. Pensando en grande, en propinar al Ejército golpes fuera de serie. Cada una de las compañías móviles que se movía a su lado tenía una misión precisa, un flanco, un armamento, una tarea de combate. Los desplazamientos y maniobras que cada una debía ejecutar, los explosivos que debía usar, la resistencia que le correspondía hacer, formaban parte de un plan mayor, de paulatino cerco, de aniquilación final. Los mandos militares siempre lo supieron. Por eso temían atacarlo como quisieran.

Al Mono Jojoy no podían enfrentarlo por tierra, porque había concebido en su mente un modelo operativo de resistencia guerrillera en grandes unidades. Una manera de librar la guerra irregular que desconcertaba por completo a los expertos del Pentágono. Si intentaban cercarlo y arrinconarlo en grandes operaciones, varias de sus compañías móviles se dispersaban en comandos que paralizaban las enormes patrullas con la sorpresa y rapidez de sus ataques, mientras el grueso de las fuerzas al mando de El Mono se esfumaba del terreno.

Para esperar pacientemente, un poco más allá, que alguna de grandes unidades enemigas, separadas de las otras, se ubicara en el punto ideal para ser copada. Una posibilidad que conocían con certeza los generales norteamericanos y colombianos, y que les hacía correr un sudor frío por la espalda. Por eso preferían los bombardeos, uno tras otro. Y cada vez el uno más grande e intenso que los anteriores. De ese modo se llevaron al Mono. Con la más grande operación aérea jamás ejecutada sobre el suelo colombiano. Siendo quien era, habría sido imposible de otro modo.

Así no lo reconozcan, los hechos posteriores han demostrado su error. El Bloque Oriental de las FARC supo recibir el golpe con la misma serenidad con la que Mono recibía las malas noticias. Todo ese cuerpo de mandos, toda esa inmensa ola guerrillera entendió que el camarada Jorge, enfermo y disminuido físicamente, había decidido partir para inspirar desde el lugar donde jamás el enemigo podrá alcanzarlo, la lucha de todos ellos, sus continuadores. No hubo rendiciones ni deserciones masivas. Simplemente relevos y juramentos de vencer. De nueve mil Monos nuevos.

Montañas de Colombia, 22 de septiembre de 2012.

Jacobo Arenas, un guerrillero heroico

Hoy, con la misma convicción del legendario comandante guerrillero y militante comunista, nos preparamos para este nuevo emprendimiento de paz, con toda la disposición de llegar a un acuerdo político con el Estado Colombiano, bajo la premisa de que en Colombia no habrá paz, sin la instauración de la JUSTICIA SOCIAL.
Con su magia hacía brotar la claridad por los mismos poros de este mundo oscuro y alargaba hasta hacer besar el futuro las dulces notas de una canción de paz”. (canción de Julian Conrado)


Hace algunos días leí un desafortunado artículo sobre ese coloso de la lucha revolucionaria en Colombia, el comandante Jacobo Arenas. Un retrato desfigurado en mi opinión de lo que fue ese genitor de nuestro partido comunista clandestino y el ejército del pueblo, las FARC. Y sin haberlo conocido en persona quise reivindicar su nombre evocando para el caso sus vivencias y escritos en esta fecha en la que se conmemora el “día del guerrillero heroico”. No es exagerado afirmar que Jacobo Arenas es un héroe verdadero de la historia de Colombia, historia deformada y falsificada por los mercenarios de la historiografía imperante que nos ha impuesto falsos héroes; porque heroica fue la resistencia que cuarenta y ocho bravos Marquetalianos protagonizaron bajo la conducción de Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas, héroes insurgente de la Colombia de Bolívar.

La primera imagen que quiero compartir con ustedes, es la de aquel obrero y militante comunista que con un envoltijo de las cosas más necesarias y una vieja máquina de escribir corrió presuroso a las montañas en compañía de Hernando González Acosta, donde Manuel Marulanda con sus hombres, acero en mano preparaba la resistencia de Marquetalia, región de humildes campesinos calumniada de “república independiente” como pretexto para desatar contra ella la furia latifundista.
Un bolivariano abrazo estrechó aquellos sentimientos de unidad obrero-campesina, sellados con una frase célebre de Manuel que sigue haciendo eco en la montaña: “con la ayuda de ustedes no debe ser tan dura la guerra”; en respuesta Jacobo soltó su carcajada y su mirada de fuego envolvió al líder de la resistencia, fiel a su creencia de que “a Marulanda hay que mirarlo como se mira la montaña, de cuerpo entero”.

Durante la agresión made in USA, su voz encendida de esperanza y rebeldía no cesó de animar a los labriegos; su proclama germinó como buena semilla en aquella tierra fecunda para la lucha libertaria. Su máquina no paraba de escribir, denunciando el cerco de hambre y de bacterias o convocando a la solidaridad de todas las fuerzas vivas del país, amantes de la paz, a impedir que se desatara contra aquellas familias humildes la fuerza destructora de una operación de nombre en inglés que los condenaba a muerte: El Plan “LASO”.

El veinte de julio de 1964, al tiempo que conmemoraban el grito de la primera independencia, aprovechando un receso de los tiros, los alzados proclaman el primer manifiesto político de la lucha por el poder: El Programa Agrario de los guerrilleros. En esa proclama está plasmada el alma y la pluma del heroico guerrillero, escultor de nuestros sueños de Colombia Nueva.
De su memoria universal brotarían los documentos de nuestros orígenes, la partida de nacimiento de nuestra historia insurgente, bolivariana, marulandiana, Fariana. Sin discusión alguna Marulanda y Jacobo son los artesanos de la Estrategia guerrillera para la toma del poder político y la instauración de la justicia social.
Ese primer manifiesto recoge para la historia, las causas sociopolíticas del conflicto social y armado que padece Colombia desde hace medio siglo.

Una reforma agraria integral que resuelva el problema de la concentración de las tierras en pocas manos unido hoy indisolublemente al tema del territorio son causas históricas del alzamiento insurgente, al que todos los gobiernos desde Guillermo León Valencia hasta Juan Manuel Santos han soñado con resolver aniquilando la fuerza beligerante, sin dar solución a los problemas sociales que hoy convocan a la movilización y protesta popular: Creciente desempleo, tercerización de las relaciones laborales, despojo violento de tierras y desplazamiento forzado, negación de derechos fundamentales como educación, salud, vivienda digna, y en lugar de una solución a todos estos males que aquejan al país, la respuesta de la clase que gobierna ha sido: paramilitarismo, fosas comunes, falsos positivos, encarcelamientos masivos y criminalización de protesta social.

La paz con justicia social fue su estandarte. Ese incansable anhelo que palpitó en su pecho hasta aquella mañana del 10 de agosto de 1990, fecha en que se detuvo su corazón guerrillero, fue definido en sus palabras profundas y sencillas como “la lucha por una paz democrática y duradera, paz sin hambre, sin desocupación, paz con techo y tierra, paz con libertades para el pueblo, es decir, paz interpretada como un cambio fundamental del medio ambiente de la nación”.
Por una paz con esas características y contenidos es por lo que hoy seguimos luchando los guerrilleros de las FARC-EP. Con esa misma esperanza Jacobiana nos sentaremos a una mesa de conversaciones para intentar lograr con el gobierno de Juan Manuel Santos y la oligarquía que él representa, un acuerdo político que ponga fin a la prolongada guerra que desangra a nuestro pueblo; un acuerdo que contenga y garantice la solución a los principales problemas estructurales de la economía, la política y el Estado. Todo en función de garantizar el bienestar y garantías sociales y políticas para todos los que vivimos en Colombia.

Con esa convicción, entregó sus mejores esfuerzos al impulso de un nuevo movimiento político capaz de cambiar las viejas costumbres políticas y allanar el camino hacia la Democracia verdadera, la democracia popular como antítesis del terrorismo de Estado, que es la forma de gobierno que ha imperado en el país en los últimos 50 años. Y ese sueño llamado Unión Patriótica que despertó la esperanza y optimismo de las pobrerías fue exterminado a tiros por la oligarquía colombiana que dirigió todo su odio de clase contra esa iniciativa popular, asesinando a más de 5.000 de sus integrantes.
Este es un hecho de la historia reciente que no puede borrarse de la memoria y del cual tienen responsabilidad directa los mismos representantes de la oligarquía que hoy se sientan a la mesa a hablar de paz asociándola con desmovilización.
Refiriéndose a las voces que desde los orígenes mismos del alzamiento armado han buscado por todos los medios la desmovilización de los beligerantes y la entrega de sus armas, el comandante Jacobo Arenas puntualizaba: ‘’Los verdaderos revolucionarios no hacemos ese tipo de compromisos, los verdaderos revolucionarios hacemos el compromiso de vanguardiar las luchas de nuestra clase, y vanguardiar las luchas de nuestro pueblo, para que esa clase y ese pueblo sea el que en determinadas circunstancias, independientemente del tiempo un día asuma el poder; pero ella, no los individuos.
Por eso los que hacemos ese planteamiento pueda que tengamos veinticinco, treinta o más años en la lucha armada y no nos cansamos de la lucha, porque estamos cumpliendo la función del revolucionario que es la de defender una causa, que es la causa de nuestro pueblo’’. ‘’Hay otros que piensan distinto y por eso se cansan de la lucha y con relativa facilidad caen envueltos en las promesas del gobierno, que pueda que les cumplan por un tiempo y después los sacan a patadas cuando la oligarquía se da cuenta que ya no les son útiles, porque así ha acontecido siempre en la historia’’.

Comentando con optimismo los alcances de los acuerdos de la Uribe el camarada puntualizó: ‘’Los acuerdos de la Uribe son la formulación política para buscar salidas políticas a los conflictos que sufre la sociedad colombiana. Con estos acuerdos asume el gobierno un compromiso para cambiar el entorno, es decir el medio ambiente de la vida económica, de la vida social, de las expresiones culturales de la nación colombiana.
En ese entorno nuevo, en ese medio ambiente político nuevo y distinto entonces encaramos el problema del movimiento armado; si como no, si hay plenas libertades democráticas, si para todo el mundo hay trabajo en Colombia, y no hay hambre, miseria, desocupación, violencia, terror; hay educación para los hijos de todo el mundo aquí en Colombia y hay lo que está planteado en los acuerdos de la Uribe, por qué no desmovilizar a la guerrilla y por qué no reincorporarse a la vida civil; claro, porque se ha cumplido la esencia del planteamiento que hicimos desde un principio, que es cambiar el régimen político’.

Es claro que para el legendario comunista, guerrillero y fundador de las FARC, la lucha en cualquiera de sus diversas formas es un compromiso con los desposeídos, con los despojados y explotados por el sistema actual, el capitalismo en su fase imperialista. Por eso condicionaba lo que la oligarquía llama ‘’reinserción a la vida civil ’’ a la producción de cambios de fondo en el modo de producción y en la superestructura del Estado cuya doctrina era y sigue siendo la de la Seguridad Nacional, desde donde florece la tesis del ‘’enemigo interno’’, y la guerra preventiva, que es guerra contra el pueblo.
Nada en positivo ha cambiado en la vida política colombiana en el último cuarto de siglo, todo lo contrario, se ha hecho más descarada la entrega de los destinos y riquezas de la patria a los intereses foráneos. Al país lo gobiernan desde Washington y el poder de las empresas transnacionales minero-energéticas y el capital financiero imponen la explotación y el despojo.

Hoy, con la misma convicción del legendario comandante guerrillero y militante comunista, nos preparamos para este nuevo emprendimiento de paz, con toda la disposición de llegar a un acuerdo político con el Estado Colombiano, bajo la premisa de que en Colombia no habrá paz, sin la instauración de la JUSTICIA SOCIAL.

¡Comandante Jacobo Arenas, Estamos cumpliendo!

Um ano da queda em combate de Alfonso Cano

Cumpre-se um ano sem a presença física de nosso Comandante Alfonso Cano, eminente mestre revolucionário guerrilheiro, construtor de organizações de base e mestre de homens e mulheres livres que lutam por um país novo, em que tremulem a bandeirasda verdadeira democracia, da paz e da justiça social.

Depois de um ano, a dor que os revolucionários colombianos sentem por sua ausência ainda não terminou. A queda de Alfonso, nosso querido camarada e amigo, é um perda muito grande para todos aqueles que querem uma nova nação.

Alfonso ingressou às lutas revolucionárias desde muito cedo e soube combinar como poucos os melhores adjetivos que cabem a um comunista e revolucionário. Era sempre inimigo voraz do orgulho, charlatanismo e delírios pseudo-revolucionários e com os quais muitos de seus contemporâneos acabaram se rendendo.

 Destacadísimo representante de uma geração de ouro de pensadores revolucionários associados com o movimento popular, Alfonso decidiu juntar-se às Forças Armadas Revolucionárias da Colômbia - Exército do Povo como prova do resultado e desprendimento rebelde.

Esta decisão não foi o resultado de decisões precipitadas ou modas intelectuais, mas a profunda convicção de que o Estado colombiano fechou todos os caminhos para a expressão de todos os que lutam por um país separado.

Já nas fileiras da guerrilha, ganhou um lugar merecido prontamente dentro dos espaços de endereço e, em seguida, a Secretaria da Central. Cumes varridas, planícies, florestas e manguezais construindo nosso projeto revolucionário. Final foi suas ações na construção eo surgimento de frentes, blocos, colunas e companhias de combate, assim como seu trabalho de educador popular, organizador e combatente comunista para a paz.
O Uribe, Caracas, Tlaxcala e Caguán testemunhou sua altura como um representante das FARC-EP em vários episódios de buscar a paz com justiça social. Para Alfonso, alcançar uma paz real e duradoura era o maior desejo do povo colombiano, e comprometidos com a sua realização com a maior energia.
Em Alfonso Cano tornou-se um pensamento e ação, e, portanto, foi sob sua liderança que poderia cristalizar o sonho do Movimento Bolivariano pela Nova Colômbia, que ano vislumbre Jacobo Arenas atrás.
Os homens e mulheres que fazem as FARC-EP estão conscientes de que a melhor homenagem que podemos dar ao nosso comandante Alfonso Cano é guerrilheiro melhorar a cada dia, melhores revolucionários, seres humanos melhores e patriotas melhores.
O trabalho começou com o Movimento Bolivariano continua sendo uma tarefa a cumprir. Milhares de compatriotas são lançados todos os dias a lutar por suas reivindicações diversas, no contexto de uma ordem criminosa e injusta.
Unificar e melhorar tudo o que era o desejo principal corrente popular ea principal preocupação do comandante Alfonso Cano, e que dedicou os melhores anos de sua vida. Então, hoje reafirmar suas chamadas para a unidade daqueles que lutam, a unidade de todos os povos oprimidos, o que exige, portanto, o nosso povo.
O exemplo do comandante Alfonso Cano, o resultado da amostra, entrega, sacrifício unidade, ilumina o caminho da revolução colombiana e será forjar os cidadãos da Nova Colômbia, soberano, democrático e socialista.
Com o fuzil na mão e moral alta, hoje todas as unidades grito farianas:
Comandante Alfonso Cano: Presente e Luta!Nós juramos vencer e vencer!
Forças Armadas Revolucionárias da Colômbia - Exército do Povo.Montanhas da Colômbia, 4 de novembro de 2012.

domingo, 4 de novembro de 2012

A Revolução Bolchevique de 1917... e hoje, 94 anos depois

Nenhum outro evento na história da humanidadde tem semelhante profundidade e contribuiu tanto para progresso para o futuro da humanidade do a Grande Revolução Proletária Russa, em 1917.

A Revoluçao foi liderada pela nascente classe operária russa, apoiandos pelos camponeses pobres,  soldados desertores do Exército do Czar,  e alguns setores da intelectualidade (intelligentsia). Os trabalhadores russos fora emulados pela palavra-de-ordem "Pão, Terra e Paz", que tinha sido lançado por Lênin para ser o grande desafio. Ainda mais, o gênio político-estrategista do líder bolchevique foi capaz de absorver a experiência de luta  dos trabalhadores desde a Comuna de Paris, passando pelos combates dos trabalhadores da Primeira Internacional e desenvolveu este processo de luta-de-classes até  a conjuntura em que vivia a Sociedade Russa do início do Século XX.

Mas a vitória da classe operária seria mais dura e combateu a contra-revolução, primeiro, a guerra civil e sabotagens perpetradas pelos aristocratas do antigo regime liderados por Cornilov, depois, contra a intervenção militar de 14 países contra a nascente pátria socialista. Durante a intervenção estrangeira, um fator determinante para a vitória dos comunistas foi o apoio e o reconhecimento dos trabalhadores de todo o mundo, muito além dos oceanos. Na retarguarda, milhares se mobilizavam. Foi criado desde a época da intervenção, no Canadá, o Comitê "Hands of Russia" que desempenhou um papel de solidariedade significativo, quando fazia bloqueava como podia a remessa de material bélica que seria enviado à Rússia para esmagar a Revolução. Esses comitês deram origem à articulação internacional em solidariedade com o povo soviético.

A grande mudança na vida do povo através da abolição do sistema de exploração do homem pelo homem e a economia de mercado encerrou o processo livre de escravização dos povos do mundo pelas novas potências imperialistas qur agora tinham um modelo de desenvolvimento pleno do homem, radicalmente contrária a exploração e a economia de mercado, a qual que muitas pessoas lutaram e deram a vida. Desde o momento em que Lênin expôs para o mundo o problema do imperialismo como face mais cruel do capitalismo monopolista a orientação para as massas foi de intensificar as lutas no meio da guerra imperialisra, e que segundo a teoria leninista da revolução, tornar-se-ia em guerra revolucionária.O proletariado mundial percebeu através do  chamamento dos comunistas que a opressão e submissão dos operários ingleses, alemães, italiano, franceses e americanos, era o mesmo clamor das massas espoliadas nas colônias.

A partir de outubro de 1917, a Revolução Bolchevique quebrou as correntes de saque e terror que escravizam o proletariado mundial e apontou a construção de uma nova sociedade. Dentro de poucos anos, a Rússia e outros países vieram a formar a União das Repúblicas Socialistas Soviéticas, um imenso país que libertara um sexto da população da terra da exploração capitalista.

Todas as mazelas do sistema capitalista foram  suplantadas: exploração econômica, conflitos de classe, desemprego, a miséria reinante, doenças da pobreza, racismo e a desigualdade de sexo. A produção e distribiuuição dos valores e riquezas, a indústria e o comércio,  era tudo direcionado para a melhoria das condições de vida das pessoas e revigorar a capacidade da sociedade de produzir. Contra esse novo tipo de sociedade é que a burguesia internacional se levanntou contra, primeiro, através da invasão nazista criminoso em 1942, e depois, atraavés da guerra política contra a URSS e que a historiografia ocidental chama de "Guerra Fria".
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Através do desenvolvimento histórico, mesmo dentro das Nações Unidas, os soviéticos foram empurrados na defensiva e, especialmente, sob as ameaças dos monopólios americanos de armas nucleares que, desde 1949, serve de plataforma política para a OTAN.

 Foi durante este período de beligerância extrema e de muito desgaste dos quadros comunistas é que provavelmente a podridão virulenta se aproximou do Partido Comunista e resultou na traição da Revolução Bolchevique por Gorbatchev e Yeltsin. Os princípios do Marxismo-Leninismo foi empurrado para o lado e a liderança do PCUS ficou a cargo do pragmatismo. Lentamente os setores traidores dentro do Partido foram conduzindo uma descaracterização classista. As lideranças administrativas e burocráticas foram relegadas à revelia da classe trabalhadora. Em vez do conceito leninista de que o Partido Comunista deve ser ó guia teórica e prático dos trabalhadores, o Partido foi assaltado por burocracia e corrupção, o que afastava a classe trabalhadora. Foi o pragmatismo e a corrupção dos traidores que levou ao desastre o Estado Soviético. Porém, a mídia burguesa e oportunista, o jornalismo nazi-fascista e outros elementos oportunistas acusam que o responsável do tal "colapso da URSS" foi o próprio Marxismo-Leninismo. É o dever do comunista de denunciar esta grande farsa e apontar que tudo foi um golpe perpetrado contra o Estado Soviético.

Agora o momento é de reconstrução comunista e se faz necessário a capacitação de novos quadros dirigentes armados com a teoria marxista-leninista, e assim rejuvenescer o processo de retorno não somente da aliança dos revolucionários com setores democráticos na Rússia, mas também o retorno da solidariedade internacional para levar aos povos, de todo o mundo a mensagem da Revolução Proletária. Assim, a tarefa central que o comunista deve assumir é se solidarizar com o povo russo que hoje sofre o capitalismo e somar esforços para a refundação se faça cada vez mais presente.

 Os períodicos burrgueses de economia propagam feito loucos que se faz urgente o investimento de capital financeiro em diversos cantos do mundo. Ao mesmo tempo, governos e especialistas fazem previsões eufemicas  acerca da grande crise do capital, mas o fato é que não é mais possível segurar a falência, que o sistema está na mais aguda das crises econômicas.  Por exemplo, "The Economist", quase um prenúncio do radicalismo, avisa que terá uma capacidade produtiva mundo em um ano ou mais de 80 milhões de unidades de automóveis, mas não há um mercado para apenas 60 milhões deles.  O decano da Faculdade de Administração de Yale e um ex-subsecretário de Comércio no governo dos EUA diz que vem em operação são 1 1/2 bilhão de trabalhadores novos ", que irá trabalhar por US $ 5 ou US $ 10 por dia". Ele prevê enorme pressão baixista sobre os atuais níveis salariais ocidentais já que todos estes novos trabalhadores vêm do mundo subdesenvolvido.

Um relógio enorme de sua própria criação está correndo inexoravelmente contra o capitalismo, imperialismo monopolosta. A classe trabalhadora deve começar a preparação agora para inédito de novas tarefas. As lições da Grande Revolução de Outubro Proletária bolchevique deve agora ser ressuscitado e colocar para trabalhar se quisermos escapar uma nova "Idade das Trevas". Isso é urgente agora.

O combate em torno das versões sobre um episódio da II Guerra Mundial

O artigo levanta questões sobre o retorno da versão nazi-fascista do massacre de Katyn. Por que os princípios básicos de estabelecimento de verdades históricas estão sendo abandonados em nome da construção de uma versão que colaborasse com o esforço dos nazistas de se recuperarem da derrota de Stalingrado? O ponto de partida para a análise é o filme do cineasta polonês Andrzej Wajda.
por Antônio Cícero Cassiano Sousa - Doutor em História, presidente do CEPPES e professor na ETEAB/FAETEC

1. O que aconteceu em Katyn?

 A disputa em torno da interpretação dos fatos e busca da verdade são aspectos recorrentes na atividade do historiador, conquanto a segunda perspectiva tenha sido alvo de ataques recentes que rejeitam a validade dessa busca. As teses do fim da história foram acompanhadas do questionamento do status da própria ciência, portanto, a preocupação com a verdade estaria fora dos horizontes da produção intelectual.
 
A acusação dos nazistas de que os comunistas teriam incendiado, em 1933, a sede do parlamento alemão – o Reichstag – é um dos casos mais notórios de manipulação: um bode expiatório e a criação de uma onda de terror em torno da “ameaça vermelha”, para justificar a ampliação dos poderes de Hitler, foram suficientes para que, apenas alguns dias depois, os nazistas aumentassem significativamente sua posição nas eleições e aprovassem uma lei que assegurava ao chanceler os poderes de um ditador.
 
No levante de 1935, no Brasil, os comunistas teriam assassinado seus companheiros de farda que dormiam. Durante os anos da ditadura, a cada novembro, essa versão era repetida nos quartéis e nos pronunciamentos oficiais, sem a mínima preocupação com sua sustentação, mesmo do ponto de vista da lógica mais elementar.
 
Na crise que levou à queda do governo de Nicolae Ceauscescu, em 1989, na Romênia, os monopólios da comunicação criaram o massacre de Timisoara. Para tal, foram usados corpos de indigentes, a fim de montar a farsa dos crimes atribuídos ao governo.
 
Na produção do conhecimento histórico, deve-se atentar para o aspecto particular das fontes, em razão da possibilidade de sua falsificação e da leitura de seu conteúdo. De forma mais determinante, deve-se ter em mente que o resultado reflete determinados interesses de classe. Quanto ao primeiro aspecto, o trabalho do historiador deve cercar-se dos instrumentais da crítica externa dos documentos, aquela que permite estabelecer sua autenticidade. Por si só, ela é insuficiente para o estabelecimento de uma avaliação criteriosa, pois há documentos autênticos que trazem informações não confiáveis e há documentos não-autênticos com informações dignas de crédito. A crítica interna a complementa, na medida em que permite que se estabeleça a necessária relação de exatidão e sinceridade das informações contidas nas fontes com os fatos:
 
Recentemente avaliava-se que cerca de metade dos diplomas atribuídos à época merovíngia eram falsificações; que mais de um terço dos que se colocavam sob o nome de Carlos Magno não eram autênticos, o mesmo sucedendo a um décimo dos que parecem ter sido emitidos pela chancelaria de Carlos, o Calvo”. 1
 
Não vemos nenhuma razão para adotarmos versões ainda não amparadas em tais critérios. É o caso dos acontecimentos de Katyn, tratados no filme de mesmo nome, do cineasta polonês Andrzej Wajda. Ali se pretende apresentar uma versão definitiva dos acontecimentos. No atual estado da questão, isto seria possível?
 
A história gira em torno do jovem oficial Andrzej (Artur Zmijewski) que, apesar dos pedidos de sua esposa Anna (Maja Ostaszewska), permanece ao lado dos companheiros de exército, prisioneiros de guerra das tropas soviéticas. Os oficiais são mantidos presos e, com o tempo, são levados para a floresta de Katyn, onde são executados.
 
Desde o fim da União Soviética, em 1991, tem se divulgado, com ênfase crescente, que os soviéticos seriam responsáveis pelo massacre de milhares de poloneses na floresta de Katyn. Quais as provas para esta versão? Uma carta de Laurenti Beria e outra do Politburo soviético ordenando a execução. A outra “evidência” é que as mortes teriam acontecido durante a ocupação soviética (1940) e não um ano depois, como o inquérito soviético apontou, portanto, com a região ocupada pelos nazistas.
O território polonês fora ocupado parte pelo exército fascista alemão, em 1939, dando início à Segunda Guerra Mundial, e parte pelo exército soviético, em seguida, evitando que importantes regiões da Ucrânia e Bielorussia fossem anexadas pelos alemães.

2. II Guerra Mundial e Imperialismo

Numa definição breve, Lênin diz que o imperialismo é a fase monopolista do capitalismo, assim compreenderia a hegemonia do capital financeiro, resultado do capital bancário associado ao capital das associações monopolistas de industriais. Por outro lado, a partilha do mundo promoveria a transição da política colonial para a política colonial de posse monopolista do planeta. Ampliando a definição, distingue cinco traços fundamentais:
 
1) a alta concentração da produção e do capital, responsável pelo surgimento dos monopólios; 2) a fusão do capital bancário com o capital industrial, originando o capital financeiro e a oligarquia baseada nesse capital; 3) aumento da importância da exportação de capitais em detrimento da exportação de mercadorias; 4) a formação de associações internacionais monopolistas que partilham o mundo entre si; 5) e o fim da partilha territorial do mundo entre as potências imperialistas, tornando a guerra o meio recorrente para a saída das crises do modo de produção; o autor frisa que novas partilhas podem ocorrer alimentadas pelas rivalidades interimperialistas2.
 
O livro de Lênin, escrito em 1916, enquanto as potências imperialistas se batiam no campo de batalha, caracteriza a Primeira Guerra Mundial como uma nova partilha do mundo. Ao mesmo tempo, o autor registra a necessidade dos revolucionários perceberem as contradições que se apresentam entre as potências imperialistas – certamente a vitória da revolução bolchevique aponta para esta percepção e oportunidade, habilmente manejada pelos revolucionários russos. Enquanto muitos se engajavam na guerra, outros denunciavam seu verdadeiro caráter e agiam para enfraquecer as oligarquias dominantes.
 
A Segunda Guerra Mundial foi, no início, uma guerra imperialista por ambas as partes. Os alemães iniciaram o incêndio, mas foram incentivados desde cedo pelos imperialistas ingleses, franceses e norte-americanos, esperançosos de que os agressores avançariam contra a União Soviética. No entanto, os antagonismos entre as potências imperialistas resultaram mais fortes que as contradições entre os países imperialistas e a URSS.
 
A crise de 1929, além do caráter de superprodução, se entrelaçou com uma profunda crise agrária e o colapso financeiro, condenando mais de cem milhões de trabalhadores e suas famílias à fome e à miséria. Gravemente atingida pela crise, a Alemanha foi presa fácil da demagogia e do terror nazistas.
A União Soviética explora as contradições interimperialistas quando assina, em 23 de agosto de 1939, o Pacto Molotov-Ribbentrop de não-agressão com a Alemanha. No dia 1º de setembro do mesmo ano, a Alemanha invade a Polônia e o Exército Vermelho retoma terras ocidentais da Ucrânia e Bielorussia, ocupadas pela Polônia desde 1920.
 
Com a invasão da União Soviética, em 1941, e iniciada a resistência ao nazismo, a guerra adquire o caráter de luta antiimperialista – começa a Grande Guerra Patriótica, como os soviéticos denominam a sua luta pela eliminação do invasor estrangeiro. A luta dos chineses contra o Japão tem essa mesma conotação, assim como a resistência dos iugoslavos e outras. No pós-guerra, as lutas de libertação nacional dão continuidade a esse grande movimento histórico que marcou a segunda metade do século XX.
 
Ao avançarem pelo território soviético, as tropas nazistas passam a controlar a extensa área que inclui a cidade de Smolensk, onde se situa a floresta de Katyn. Ocupada pelos nazistas, a Polônia passa a ter um governo refugiado em Londres e, internamente, a resistência se divide em um grupo ligado ao governo no exílio, e portanto sob o comando da Inglaterra, e outro grupo que se junta às tropas soviéticas.
 
Os passos da guerra, a libertação da Polônia e o combate em torno da memória do conflito estão marcados por essa importante divisão. Na Polônia, desenvolve-se um emaranhado de conflitos e contradições, revelando tanto as contradições entre o primeiro país socialista e o imperialismo, como as contradições interimperialistas.
 
No plano mais geral, a oposição entre o socialismo e os países imperialistas que se afastam relativamente do círculo nazi-fascista se manifesta no fato de que os insistentes apelos de Joseph Stalin, governante máximo da URSS no período, para a abertura da segunda frente, não seriam ouvidos até que o cerco de Moscou fosse rompido e Stalingrado liberta, condições para a marcha das tropas soviéticas até Berlim.
 
A região de Katyn é retomada pelos soviéticos, em setembro de 1943, e a União Soviética denuncia que os nazistas seriam os responsáveis pelo massacre, pois a região estaria em seu poder na época.

3. Katyn e o começo do fim do nazi-fascismo

Em 23 de junho de 1941, Hitler lançou a ofensiva contra a União Soviética. Os primeiros momentos são marcados por rápidas conquistas alemãs, até chegarem às portas de Moscou. Depois que ficou claro que as tropas fascistas estavam extenuadas pelas constantes batalhas, em 6 de dezembro de 1941, o Exército Vermelho empreendeu uma decidida contra-ofensiva, golpeando o inimigo de forma arrasadora.
 
A batalha de Stalingrado ocorreu entre 23 de agosto de 1942 e 2 de fevereiro de 1943 e representou um ponto de ruptura na II Guerra Mundial, assinalando uma importante derrota do nazismo. O objetivo do avanço alemão, em direção à região, era ocupar as zonas petrolíferas do Cáucaso, a indústria de Stalingrado e as férteis zonas agrícolas dos rios Don e Kubán. Os defensores de Stalingrado combatem em cada casa com firmeza insuperável. A heróica resistência das tropas regulares soviéticas, dos guerrilheiros e do povo impôs a primeira grande derrota aos nazistas. Em novembro de 1942, o Exército Vermelho inicia a contra-ofensiva e em poucos dias cerca a maior parte das tropas inimigas.
 
Nesta batalha, desenvolveu-se uma prática de atiradores de tocaia, semelhante ao movimento stakanovista da década de 30, de quebra dos recordes na extração de carvão. Os atiradores procuravam quebrar recordes do número de oficiais nazistas acertados. O filme Circulo de fogo (2001), de Jean-Jacques Annaud, aborda especialmente este aspecto, contando a história de Vassili Zaitsev, que matou 149 oficiais alemães.
 
Cabe mencionar também a condecoração da Estrela Vermelha, entregue a todo soldado que destruísse um tanque alemão. A 9ª brigada independente antitanque do coronel N. I. Polianski destruiu cerca de 300 tanques. O soldado A. F. Serov, do 636º regimento desta brigada, em um só combate no dia 23 de junho, abateu 11 tanques.
 
Stalingrado implica falar em heroísmo, não dos tempos épicos ou da tragédia shakespereana, mas do homem novo nascido da experiência socialista. Harold Laski reconhece nos combatentes de Stalingrado altivez e coragem que revelam “uma imperecível tradição do esforço do homem pela emancipação da dupla tirania da Natureza e da autoridade”. Seria improvável que a convicção que unificava o povo soviético pudesse ter origem no capitalismo.3
 
Os atos heróicos realizados pelos soviéticos, na II Guerra Mundial, devem ser compreendidos como manifestações do homem novo, possível no modo de produção socialista. Este homem torna compatível o desenvolvimento individual e o interesse coletivo, de forma que um novo papel se configura, como afirma Bertolt Brecht: “Não se pode mais entender os acontecimentos decisivos de nossa época do ponto de vista das personalidades individuais e tais acontecimentos não podem mais ser influenciados por personalidades individuais”. 4
 
No dia 13 de abril de 1943, pouco mais de um mês após a vitória soviética em Stalingrado, a rádio alemã anunciava que os cadáveres dos catorze mil e quinhentos poloneses que se tinham rendido aos soviéticos, em setembro de 1939, haviam sido descobertos em fossas da região de Katyn. O ministro da Propaganda nazista, Joseph Goebbels, ordenara que se divulgasse amplamente o caso e um dos cartazes elaborados dizia “Se os russos ganharem a guerra, Katyn por toda parte”. De fato, os soviéticos estavam ganhando a guerra: no dia 2 de fevereiro de 1943, a batalha de Stalingrado terminara com a rendição do comandante Friedrich Paulus.
 
A rádio alemã acusa o governo soviético e propõe um inquérito internacional. A Cruz Vermelha Internacional é encarregada do caso em Genebra, pelo governo polonês de Londres, mas alerta que não pode começar o inquérito sobre as acusações alemãs sem a anuência do governo soviético. Antes desta recusa ser conhecida, Wladislaw Sikorski, primeiro-ministro do governo polonês no exílio tornou pública a iniciativa de 17 de abril de iniciar a investigação. A seguir, exige que o governo soviético se explique. Stalin ergue um protesto indignado contra esta atitude: “O governo atual da Polônia, que deslizou pela senda dum entendimento com o governo hitleriano, rompeu de fato as relações de aliado para aliado.” Após essa declaração, o Conselho dos Comissários do Povo (Sovnarkom) rompe as relações com o governo de Londres. Winston Churchil também se opôs ao inquérito “pela Cruz Vermelha Internacional ou qualquer outro organismo que se encontrasse em qualquer território em poder dos alemães”, porque seria “uma fraude” e cujas “conclusões seriam obtidas pelo terror”.5
 
Nesta ocasião, o exército polonês, organizado na URSS, passa para o Irã sob o comando de Churchil, que, conseguindo “a saída da Rússia de um número apreciável de combatentes poloneses com as suas mulheres e filhos”, declara: “Esta feliz migração fez-se aos sobressaltos e eu continuei a organizar e a armar na Pérsia as três divisões comandadas pelo general Anders.” 6 O general Zigmunt Berling recusa-se a acompanhá-lo e forma, no território da União Soviética, a divisão Kosciuszko, para combater na frente contra Hitler.
 
No verão de 1943, a região de Katyn é retomada pelos soviéticos.
 
1944 é o início da ofensiva soviética, iniciada quinze dias após o desembarque na Normandia. À medida em que o Exército Vermelho passa a dianteira, desenvolve maior colaboração com o exército polonês. Ao mesmo tempo, avançam as conversações sobre a formação do futuro governo polonês. Respondendo ao apelo de Roosevelt para resolver o caso polaco, Stalin afirma no principio de agosto: “Todo o problema depende primeiramente dos próprios polacos e da aptidão das personalidades do Governo polaco emigrado para colaborarem com o Comitê Polaco de Libertação Nacional, que já está em funções na Polônia.” 7
 
A insurreição de Varsóvia é um momento de tensão entre as forças aliadas, ela acontece em primeiro de agosto de 1944. Os poloneses, liderados pelo general Bor-Komorowski e apoiados por Churchil e pelo governo no exílio, insistem em lançar-se ao ataque. Os soviéticos argumentavam que era necessário tempo para se proceder a uma nova concentração de forças rumo ao oeste. Mikolajczyk já estivera em Moscou e resistia à formação de um governo que reunisse as forças democráticas. Contrariamente ao que se propagou depois, pára-quedistas soviéticos desceram na região para apoiarem o levante. Assim, comenta Stalin o caso:
 
Mais tarde, informado com mais pormenores do caso de Varsóvia, cheguei à conclusão de que a operação nesta cidade constituiu uma aventura horrível e insensata que se paga com um grande número de vítimas na população. Isto não teria acontecido se o comando soviético tivesse sido antecipadamente informado e se os Polacos tivessem mantido contacto com ele”.
...
Cedo ou tarde, a verdade será conhecida sobre o punhado de criminosos que, para se apoderarem do poder, desencadearam a aventura de Varsóvia. Estes indivíduos aproveitaram a credulidade dos habitantes de Varsóvia e lançaram um grande número de pessoas quase desarmadas contra os canhões, os aviões e os carros alemães... Não pode haver dúvida de que o Exército Vermelho não poupava os seus esforços para vencer os Alemães diante de Varsóvia e libertar esta cidade para os Polacos. Para os Polacos, será o auxílio mais eficaz e o melhor possível...” 8
 
O desfecho da insurreição de Varsóvia é dramático: as forças alemãs aniquilam 250.000 homens. Sob a proteção do fogo soviético, vários milhares de soldados conseguem avançar o rio Vistula e refugiar-se entre as tropas soviéticas. Deve-se ainda registrar que participou da insurreição o exército popular polonês independente, de qualquer que fosse sua opinião sobre a oportunidade da iniciativa.

Conclusões


A lista dos executados em Katyn é um documento “em aberto”. Em 1943, segundo o escritor R. Bezhaneka, Boris Galenza e um colega decidiram testar esta hipótese: procuraram o escritório polonês e apresentaram o nome de Bezhaneka como prisioneiro de guerra soviético. Em breve o nome de R. Bezhaneka apareceu nas listas publicadas das vítimas de Katyn.
O escritor B. Zhuray acredita que as cartas atribuídas aos líderes soviéticos foram colocadas nos arquivos da KGB após a morte de Stalin, em 1953.
 
Há ainda referências à ordem emanada do grupo Centro do Exército alemão por Franz Staglesckera, dirigida a Reinhard Heydrich, chefe dos Serviços de Segurança, sobre as ações do grupo para o período de agosto a dezembro de 1941 que afirma “... terminadas as principais ordens dadas a minha equipe para limpar os arredores de Smolensk dos inimigos do Reich – os bolcheviques, os judeus e os oficiais poloneses”. 9
 
Há suficientes indícios de falsificações na versão nazista e da existência de documentos que apontam para sua responsabilidade nos acontecimentos de Katyn. No entanto, no momento, não é possível chegar a resultados mais conclusivos. Assim, histórias, como as que narram o filme Katyn, devem ser vistas como retomada da versão nazista, por décadas desacreditada, mas agora útil como instrumento de obscurecimento da luta anti-nazista e do papel da União Soviética.
 
1 Jean GLENISSON, Iniciação aos Estudos Históricos, 6ª ed., São Paulo, Bertrand, 1991, p. 171.
2 V. I. Lênin, Imperialismo, Fase Superior do Capitalismo, in Obras Escolhidas, 3ª ed., São Paulo, Alfa-Ômega, 1986, pp. 641-642.
3 Harold LASKI, Razão, Fé e Civilização, Rio de Janeiro, José Olympio, 1946, pp. 99.
4 Bertolt BRECHT apud Patrice PAVIS, Dicionário de Teatro, São Paulo, Perspectiva, 1999, p. 194.
5 André MAUROIS e Louis ARAGON, História Paralela dos Estados Unidos e da URSS, Lisboa, Europa-América, vol. 8, p. 45.
6 Ibid., p. 45.
7 Ibid., p. 75.
8 Ibid., pp. 76-77.
9 www.katyn.ru, acesso em 19/06/09.